Cómo llegar al Nevado Rajuntay desde Lima: Guía completa con experiencia real
¿Dónde queda el Nevado Rajuntay y por qué visitarlo?
A tan solo unas pocas horas de Lima se encuentra uno de los gigantes andinos menos explorados pero más espectaculares del Perú: el Nevado Rajuntay. Ubicado en la provincia de Yauli, región Junín, este coloso se alza a 5,474 metros sobre el nivel del mar, siendo el pico más alto de la Cordillera Central de los Andes peruanos.
Pero más allá de sus cifras imponentes, lo que hace especial al Rajuntay es su energía mística, su accesibilidad para los limeños y su capacidad de ofrecer una experiencia de montaña real sin necesidad de vuelos ni planificaciones eternas.
Desde sus vistas panorámicas hasta los rituales andinos que aún se practican en sus faldas, este nevado es ideal para quienes buscan aventura, conexión espiritual y paisajes de otro planeta.
En mi caso, fue un escape de último minuto desde el caos limeño. “Hace unas semanas, decidí escapar del caos de Lima en busca de nieve y aventura. A solo 4 horas de la ciudad, en la provincia de Yauli (Junín), descubrí el Nevado Rajuntay…”. Esa decisión cambió mi perspectiva sobre los destinos cercanos pero potentes, perfectos para una escapada cargada de adrenalina y paz.
Cómo llegar al Nevado Rajuntay desde Lima
Aunque pueda parecer complicado llegar a un nevado tan alto, lo cierto es que hay dos opciones claras para visitar el Rajuntay. Ambas tienen ventajas, pero todo dependerá de tu experiencia en montaña, tu condición física y el tipo de aventura que estás buscando.
Opción 1: Tour organizado (la más segura)
La mayoría de viajeros opta por esta vía, y honestamente, es la que más recomiendo si es tu primera vez enfrentándote a la altura.
Yo mismo la elegí y fue una gran decisión:
“Partí a las 09 p.m. desde Plaza Norte en un bus turístico. A las 4 a.m. llegamos al Mirador de Rajuntay, donde el frío y el mate de coca nos prepararon para el trekking.”
Este tipo de tours incluye transporte, guía de montaña, bastones de trekking, oxígeno medicinal (clave a esa altitud) y hasta fotos grupales. Por un precio desde S/140 para peruanos, obtienes seguridad, compañía y organización.
Además, te evitas perderte o sufrir complicaciones por la falta de aclimatación. En grupo, el apoyo logístico es esencial, sobre todo si te sorprende el “soroche” o necesitas orientación en la ruta.
Opción 2: Ir por cuenta propia (para aventureros avanzados)
Si tienes experiencia en rutas de alta montaña, conoces tu resistencia a la altitud y sabes cómo orientarte, entonces puedes considerar llegar por libre. Deberás manejar hasta la comunidad de Pachacayo y desde ahí continuar hasta el mirador del Rajuntay.
Eso sí, no es lo ideal para principiantes: el terreno es rocoso, el clima puede cambiar drásticamente, y hay tramos donde no hay señal ni puntos de asistencia.
Paisajes, fauna y cambios de altitud
Lo primero que sentirás será el cambio de aire. A más de 4,800 metros desde el inicio, tu cuerpo lo nota. Por eso es fundamental mantener un ritmo constante y beber mate de coca.
“Empezamos la ascensión. A los 1,500 metros, el paisaje cambió: llamas, alpacas y vizcachas nos observaban entre ichus y pajonales.”
La caminata es, sin exagerar, un festín visual: montañas nevadas, cielos azules profundos, lagunas de color turquesa y fauna andina que te observa sin miedo.
Entre los tesoros escondidos que no puedes perderte está la Laguna Pucacocha, uno de los lugares más fotogénicos de toda la ruta. “Sus aguas turquesas reflejan el nevado. ¡Perfecta para fotos épicas!”
Y si tienes suerte, verás al churrete de vientre blanco, un ave endémica de esta zona. O incluso, como me pasó a mí, perros locales que se suman espontáneamente al grupo, acompañando el trekking como si fueran guías silenciosos.
Glaciar, laguna y momentos únicos
La meta: el glaciar del Rajuntay. A unos 5,200 m s.n.m., la nieve se convierte en el premio final. “Llegamos al glaciar. Jugué con nieve y tomé fotos con el pico de fondo. ¡El silencio era sobrecogedor!”
Ese momento, rodeado de nieve virgen, con el sol reflejando millones de cristales en el hielo, es algo que no se olvida. Es ahí donde sientes la conexión espiritual con el lugar, una energía que solo quienes han llegado hasta ahí pueden describir.
Aclimatación y mal de altura
No subestimes los efectos del soroche. Si nunca has estado por encima de los 4,000 metros, este podría ser un mal comienzo. Lo ideal es que ya hayas visitado otros nevados o zonas altoandinas antes de enfrentarte al Rajuntay.
“El mate de coca es tu mejor aliado”. Llévalo en termos, tómalo desde la noche anterior y durante todo el trekking.
Evita esfuerzos innecesarios al inicio y escucha tu cuerpo.
Equipamiento imprescindible
Zapatos de trekking (impermeables y con buena tracción)
Ropa por capas (la temperatura cambia rápido)
Gorro, guantes, lentes oscuros
Agua y snacks energéticos
Protector solar
Bastones (los tours suelen incluirlos)
“El terreno es rocoso y helado”, así que ir con zapatillas básicas es un error que pagarás con resbalones y ampollas.
Entre abril y septiembre es la mejor época: clima seco, cielos despejados, mínima posibilidad de lluvia o nieve densa.
Evita ir en temporada de lluvias (noviembre-marzo), ya que la ruta se vuelve peligrosa por el lodo, la niebla y la inestabilidad del terreno.
Lo que nadie te cuenta: Rituales, emociones y descubrimientos
Más allá del trekking, el Rajuntay es un Apu, una montaña sagrada para los pueblos originarios de los Andes. Y lo sientes. Hay un silencio respetuoso entre los caminantes, incluso entre los que vamos por adrenalina más que por espiritualidad.
“El Rajuntay no es solo un desafío físico; es un viaje espiritual. Entre rituales ancestrales, paisajes que quitan el aliento y el esfuerzo compartido con otros aventureros, entendí por qué los incas veneraban a los Apus.”
Muchos guías realizan pequeñas ceremonias simbólicas al llegar al glaciar: ofrendas a la Pachamama, respiraciones conscientes, incluso silencios colectivos. Es un momento íntimo, potente, difícil de describir con palabras.
¿Vale la pena ir al Nevado Rajuntay? Reflexión final
Sin duda alguna, sí. El Rajuntay ofrece todo lo que uno espera de una gran aventura: desafío, belleza, paz, comunidad y recompensa.
Y lo mejor es que no necesitas una logística compleja ni miles de soles. Solo decisión, respeto por la montaña y unas buenas botas.
“Si buscas adrenalina, conexión con la naturaleza o simplemente escapar de lo convencional, este nevado te espera con los brazos abiertos.”
